EE.UU. mantiene déficit comercial histórico pese a ofensiva arancelaria de Trump
Representa la tercera cifra más alta de la historia. La estrategia proteccionista no logró revertir el desequilibrio en el comercio.
Los aranceles de Trump son un impuesto que pagan los importadores estadounidenses y que a menudo repercute en sus clientes en forma de precios más altos. Foto: EFE
20 de febrero de 2026 Hora: 10:43
Estados Unidos cerró 2025 con un déficit comercial de 901.000 millones de dólares, apenas por debajo de los 904.000 millones registrados en 2024. Aunque la cifra representa una leve reducción, sigue siendo la tercera más alta de la historia, según datos del Departamento de Comercio.
El dato más significativo es que el déficit en bienes —principal objetivo de la política arancelaria de Donald Trump— alcanzó un récord de 1,24 billones de dólares, lo que evidencia que la estrategia proteccionista no logró revertir el desequilibrio estructural en el comercio manufacturero.
LEA TAMBIÉN:
Trump ordenará publicar los archivos sobre Ovnis y vida extraterrestre
Durante 2025, el presidente Donald Trump impuso aranceles amplios a importaciones provenientes de la mayoría de los países, en una apuesta por reducir la dependencia externa, fortalecer la manufactura nacional y aumentar la recaudación fiscal.
Sin embargo, los resultados muestran una realidad más compleja, las exportaciones crecieron 6%, las importaciones aumentaron casi 5% y el déficit total apenas se movió.
El desbalance en bienes incluso se amplió 2%, impulsado por mayores compras de microprocesadores y tecnología avanzada procedente de Asia, especialmente de Taiwán, en el marco de la expansión de inversiones en inteligencia artificial.
En medio de las tensiones geopolíticas con Beijing, el déficit comercial de bienes con China se redujo casi 32%, situándose en 202.000 millones de dólares. La caída obedeció tanto a menores importaciones como a una disminución de exportaciones estadounidenses hacia el gigante asiático.
No obstante, el comercio no desapareció: se reconfiguró geográficamente.
El déficit con Taiwán se duplicó hasta 147.000 millones de dólares, mientras que con Vietnam aumentó 44%, alcanzando 178.000 millones. Analistas señalan que estos países podrían convertirse en nuevos focos de presión comercial si la Casa Blanca mantiene su énfasis en reducir brechas bilaterales.
En el caso de México, el déficit creció de 172.000 millones en 2024 a casi 197.000 millones en 2025. En contraste, el desbalance con Canadá se redujo 26%, hasta 46.000 millones, en un contexto de negociaciones para renovar el acuerdo comercial norteamericano impulsado originalmente por Trump en su primer mandato.
Estados Unidos mantiene una posición dominante en el comercio de servicios —finanzas, turismo, propiedad intelectual—, donde registró un superávit de 339.000 millones de dólares, superior a los 312.000 millones del año anterior.
Este superávit compensa parcialmente el déficit en bienes, pero no altera la narrativa política centrada en la pérdida de manufactura.
A comienzos de 2025, el déficit se disparó temporalmente cuando empresas estadounidenses adelantaron importaciones antes de la entrada en vigor de nuevos aranceles. Posteriormente, la brecha se moderó.
Aunque los aranceles funcionan como un impuesto pagado por los importadores estadounidenses —frecuentemente trasladado a consumidores—, su efecto inflacionario ha sido menor al anticipado por algunos economistas. No obstante, persisten aumentos en ciertos bienes esenciales.
Trump sostiene que su política protege la industria nacional. Sin embargo, las cifras de 2025 muestran que, pese al endurecimiento comercial, la estructura global de interdependencia productiva permanece intacta, con desbalances que simplemente cambian de socios en lugar de desaparecer.
El balance final sugiere que la estrategia arancelaria ha provocado una redistribución del comercio global más que una reducción sustancial del déficit. China pierde peso relativo, sin embargo Vietnam y México ganan participación como proveedores estratégicos, particularmente en sectores tecnológicos.
En un contexto de rivalidad geoeconómica creciente, el comercio internacional de EE.UU. parece menos dependiente de un solo actor, pero no menos deficitario en términos estructurales.
Autor: teleSUR - cc - JDO
Fuente: Agencias